El formato JPG es el rey indiscutible de las imágenes ligeras.
Pero usarlo a ciegas tiene un precio en calidad.
¿Qué es el JPG?
JPG (o JPEG) es el formato de imagen más utilizado en la web.
Su éxito radica en su capacidad para comprimir el tamaño de los archivos.
Facilita una carga rápida de las páginas sin sacrificar en exceso la calidad visual.
Para lograr esta reducción de peso, utiliza un sistema de compresión con pérdida.
Elimina información imperceptible para el ojo humano, aunque cada vez que editas y guardas la imagen se pierde un poco de nitidez.
Cuándo no debes usar JPG
Aunque el formato JPG es el comodín, utilizarlo en cualquier caso puede perjudicar la experiencia de usuario y el posicionamiento de tu negocio.
Existen tres escenarios clave donde el JPG no debe ser tu primera opción:
- Imágenes que necesitan fondo transparente: el formato JPG no soporta canales de transparencia (alfa). Si intentas subir un logotipo o un icono recortado en JPG, el archivo rellenará automáticamente el fondo de color blanco o negro.
- Gráficos vectoriales, logotipos e iconografía: el JPG utiliza una compresión con pérdida que genera «ruido» o pixeles borrosos alrededor de las líneas rectas, bordes definidos y textos pequeños.
- Proyectos donde el rendimiento SEO es prioritario: aunque el JPG es ligero, hoy existen formatos de nueva generación como WebP o AVIF.








