Cambiar una dirección web sin avisar a Google es la forma más rápida de tirar a la basura meses de posicionamiento y visitas ganadas a pulso.
Una redirección 301 es el aviso oficial de cambio de domicilio que traslada a tus usuarios y tu autoridad a la nueva URL sin perder un solo cliente por el camino.
¿Qué es una redirección 301?
Una redirección 301 es una orden técnica enviada desde el servidor que indica a los navegadores y a los motores de búsqueda que una página web se ha trasladado de forma permanente a una nueva dirección.
Cuando un usuario o el robot de Google intenta entrar en la URL antigua, no ve un error ni una pantalla en blanco.
El servidor lo envía de manera automática y transparente a la nueva URL en milisegundos.
Su valor principal para el negocio es que transfiere la mayor parte de la fuerza de posicionamiento, el tráfico acumulado y el historial que tenía la página original hacia el nuevo destino.
Errores habituales al aplicar redirecciones 301
El fallo más repetido al hacer limpieza en una web es aplicar redirecciones en masa sin pararse a pensar en lo que buscaba el usuario.
Para que una migración o actualización no hunda tu visibilidad, conviene esquivar tres tropiezos típicos:
- Mandar todo a la página de inicio: si eliminas una categoría de servicios y rediriges a todos esos usuarios a la portada, se encontrarán desorientados.
- Crear cadenas de redirecciones: ocurre cuando la URL A redirige a la B, y con el tiempo la B redirige a la C.
- Confundir la redirección 301 con la 302: la 301 avisa de un cambio permanente; la 302 señala un traslado temporal.








